Santander huele a mar, huele a Cantábrico, a encanto pescador y clasicismo. La capital cántabra es un paraíso para santandereanos y viajerosque encuentra en sus mesas, bares y restaurantes auténticas delicias culinarias que la convierten en cita obligada para gourmets y amantes del buen comer.

es el país Anchoas, aros de calamar (y magano), mejillones y caracoles, sorropotún, guisos (líbano y serrano), sus quesos… Ay, Cantabria, como el anuncio, es tan interminable como tu mesa. Aquí conviven lo mejor del mar y lo mejor de la tierra, dejando a cada huésped confiado en su excelencia.

Las 11 mejores recetas de la cocina cántabra

Por eso hoy nos vamos a poner a bailar para recomendarte dónde comer y qué elegir cuando vas a Santander. desde restaurantes de mesa y mantel hasta bares y tabernas típicas donde apoyarse en la barra.


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Los cinco platos más típicos de la gastronomía santandereana

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La gran joya conservada del Cantábrico. Encontrar un menú en Santander -o en cualquier parte de la provincia- que no incluya este manjar es casi imposible. Mundialmente famosas son las de Santoña, cuyas La mejor época de pesca es de abril a junio en la llamada costa. En este momento desovan y concentran su potencial graso en la hueva, que es más elegante que el llamado “retorno”.

Para identificar visualmente una buena lata de anchoa, debemos fijarnos en su color, que debe ser uniforme, Son posibles los matices de color desde el marrón claro hasta el rojizo intenso. No debe haber sangre ni manchas en la piel, y la columna central apenas debe notarse. Si se percibe claramente, es un síntoma, es una señal de que la anchoa ha estado envasada durante mucho tiempo. Tampoco deben ser muy altos y sus cuerpos no deben ser redondos o de perfil plano.

En boca, una buena anchoa debe ser suave y masticable, ofrecer cierta resistencia y nunca ser pastosa o blanda. Además, deben conservar un sabor y olor sutil, siempre a mar, nunca a pescado fresco., y el aceite asociado debe ser limpio y ligero. Eso sí, a efectos prácticos, debe estar libre de espinas.

anillos de calamar

anillos de calamar

La fritura cántabra por excelencia, extendida por todos los rincones de España, pero donde la cercanía del producto y el dominio de las harinas hacen de Santander una peregrinación para descubrirlas. Sabemos poco de su nombre, pero sabemos cuál debe ser de sus ingredientes un buen cefalópodo, una harina ligera y un aceite de oliva virgen extra muy limpio.

Es una buena idea asegurarse de qué tipo de anillos de calamar estamos hablando, por eso debemos explicar lo que queremos en la porción, ya que raba es una elaboración, no una especie animal. Los podemos encontrar desde el calamar (magano), el pulpo, el cachón o el calamar común. Con el Magano conviene distinguir tamaños: el Magano grande, que puede llegar a pesar cuatro kilos; Más caros y elegantes son el magano mediano, que se pesca con guadaña, arte de la pesca que consiste en una plomada, y el magano pequeño, o calamar, que no es demasiado común en las anillas de calamar.

Otras especies utilizadas son el Peludín, que es común pero de menor sustancia y se importa principalmente de Nueva Zelanda. El pulpo, fácilmente reconocible, y el calamar, más duro y potente en sabor a mar, aunque menos delicado. El cachón, pariente del calamar, es uno de ellos. Cualquiera que sea el caso, una cola siempre debe ser un corte alargado y elegantepoca grasa y uniforme pero finamente enharinada.

Sorropotún

Sorropotún

El bonito del norte es el protagonista de esta cazuela con un carácter marinero muy marcado. Las patatas y las escamas de este pescado blanco son las estrellas, al igual que su primo hermano, el marmitako, con el que comparte los ingredientes principales. La principal diferencia es que la receta cántabra no lleva pimientos choriceros y pan -preferiblemente pan del día anterior- y tomates frescos troceados.

receta de bonito sorropotun

Este plato, habitual en los pueblos marineros, cambia de nombre según su origen: «Marmita» en Laredo, «Marmite» en Santoña o el sonoro Sorropotún en San Vicente de la Barquera. sea ​​como sea Se consume en toda la cornisa cantábricaincluso en la capital, y su base es el citado bonito, que se pesca excelentemente en verano y se pesca preferentemente con cebo vivo o curricán.

Mejillones a la marinera

Mejillones a la marinera

Prácticamente no hay mejillón que no llegue con calidad y suavidad a las lonjas y lonjas del Cantábrico, pero gran fama recae sobre los mejillones –especialmente las finas de Pedreña y Ancillo– que también consiguen los mejores precios del mercado. Se diferencian físicamente de estos últimos porque las líneas (radiales y concéntricas) de su caparazón forman una especie de retícula plana. En las japonesas, estas líneas son mucho más pronunciadas.

Almejas a la marinera: la receta del aperitivo perfecto

También se diferencian en su sifón. Los de los sutiles están completamente separados y los de los Japonica están unidos al medio. fisonomía aparte, La textura de la carne magra de la almeja es más elegante y sutilofrece suavidad en la mordida…

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