Heredera de una tradición gastronómica transcultural, Córdoba conocida por monumentos como la Mezquita-Catedral o conocida por sus particulares patios, También es una ciudad donde la buena comida juega un papel importante.

Marcada por su pasado como capital del Califato Omeya, pero también por el paso del Guadalquivir por la ciudad que ha sido un eje relevante desde la época romana, Córdoba, gracias a su impresionante patrimonio, se ha convertido en una ciudad donde cordobeses y turistas disfrutan en armonía, incluso cuando están sentados a la mesa.

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Los 5 platos más típicos de la cocina cordobesa

Ser crisol de culturas durante siglos ha permitido que diversas herencias culinarias se reflejen en la cocina cordobesa, donde encontramos menciones de honor a guisos, productos de jardinería y frituras, muy relevante en una zona con afición aceite de oliva de alta calidad.

Aunque las referencias a la cultura mozárabe no abundan en la tradición culinaria actual, aunque hay excepciones, la realidad es que hay varios platos que son referentes de Córdoba a nivel nacional y que casi todos nos hemos identificado bien.

1.salmorejo cordobés

Salmorejo de Córdoba

Tomate, ajo, pan, aceite y sal son los cinco elementos sobre los que se articula esta crema fría, que no debe quedar ni muy espesa ni muy líquida y es uno de los platos estrella de la cocina cordobesa.

Popular en verano, pero por lo tanto no consumido en invierno, El tomate Salmorejo necesita un alto grado de madurezun aceite de calidad, un pan desmenuzable (como la telera, típica de la ciudad) y una dosis equilibrada de ajo, mejor si es de Montalbán. Su importancia es tal que existe incluso una cofradía gastronómica del Salmorejo Cordobés.

2.Flamenco

El rey del asado cordobés, perfecto para picar pero también para hacer de él un plato principal. Caracterizado por su forma enrollada, el flamenquín es otro básico de la cocina de la ciudad. Su etimología, según la creencia popular, proviene de su color dorado, que recuerda a los soldados flamencos que acompañaron a Carlos I en su llegada a España.

Consideraciones históricas al margen, el flamenquín seduce tanto al turista como al cordobés que se enamora de este rollo de carne, generalmente de cerdo. relleno de jamón y tocino, luego empanizado y frito. En la mesa es conveniente cortarlo en ángulo para que el relleno no se deshaga tan fácilmente.

3. Rabo de toro a la cordobesa

Rabo de toro estofado al estilo tradicional cordobés

La tradición taurina de la ciudad sirvió de núcleo para que este recetario fuera uno de los mejores embajadores de Córdoba en muchos lugares y hogares. Se caracteriza por su suavidad, que surge de las largas horas de cocción, es mejor cocerlo el día anterior para que se asienten los sabores. Además hay que añadir la parte alcohólica Vino Montilla Morilesel gran referente enológico de la comarca para que la elaboración sea lo más ortodoxa posible.

El resultado es uno de esos platos a los que es difícil resistirse. Servir con un buen pan y muchas patatas fritas.. Como en el caso del salmorejo, este plato es tan importante que también existe una “asociación”, en este caso la Cofradía Gastronómica del Rabo de Toro Cordobés.

4. Berenjenas fritas con almíbar de caña

Es difícil encontrar un bar o restaurante que no tenga una barra que tenga berenjena frita. Recubierto sutilmente en una masa ligera.la berenjena es una de las tapas reinas de Córdoba y existen varias versiones de esta receta: o bien Cortar en palitos, cubos o rodajas. No hay quórum para su consumo, al igual que no hay quórum para encontrar un acompañamiento, como es común con el jarabe de caña.

Sin embargo, esta melaza, procedente de la ciudad malagueña de Frigiliana, es el condimento más puro para las berenjenas asadas También hay opciones como la miel de flores o incluso el salmorejo..

5. Torta cordobesa

También conocido como pastelón, este dulce es típico del mes de noviembre cuando se come en honor a los santos patronos de la ciudad. Hoy en día no es difícil encontrarlo en muchas panaderías y confiterías. consiste en uno Hojaldre relleno de cabello de ángel de sidra (y en ocasiones también con jamón), que se espolvorea por fuera con azúcar glas después de hornear, ofreciendo una textura crujiente y sutil en cada bocado.

Generalmente son grandes y pueden tener entre 10 y 12 raciones, aunque existen versiones más pequeñas y personalizadas, llamadas “manoletes” en honor al famoso torero y gran aficionado a este postre.


Calles y patios cordobeses

Bares de raciones y tapas

El tapeo está a la orden del día en la ciudad, existen numerosos ejemplos de establecimientos clásicos, pero también nuevas propuestas donde la barra se convierte en protagonista. En ellos será frecuente la presencia de berenjenas y flamenquines, pero otras recetas como ese…

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